jueves, 19 de mayo de 2011

PROYECTO DE EDUCACION PARA LA PAZ Y ESCUELA LIBRE DE VIOLENCIA EN LA EPO 221

 
 PROYECTO DE EDUCACION PARA LA PAZ Y ESCUELA LIBRE DE VIOLENCIA  EN LA EPO 221 "NICOLÁS BRAVO"




La educación para la paz, comienza en el salón de clases y es que nuestros alumnos comprendan la importancia de respetarse, y respetar a los demás, con este habremos contribuido aunque sea en una minima parte a la no violencia en nuestra sociedad.
Hoy en día resulta importante, no solo el hecho de que nuestros alumnos obtengan un buen promedio, sino además que adquieran habilidades para la vida, el aprender a convivir  en ambiente de paz.






Bullying

Educa a tus niños y no tendrás necesidad de castigar a tus adultos 
                                                                                                                                                “Pitágoras”
Introducción.
       La escuela recibe a alumnos que están en situación de desventaja social, familiar o personal y que son sujetos de riesgo de exclusión educativa: fracaso escolar, inadaptación y conflictividad. Ante estas realidades no se puede permanecer expectante. En consecuencia, es necesario que todos los que formamos parte de la comunidad escolar, y en particular los docentes, afrontemos decididamente los nuevos retos de la educación actual y desarrollemos dinámicas educativas que contribuyan a formar personas capaces de participar activamente en la sociedad, sujetos preparados para afrontar con posibilidades reales de éxito las inevitables dificultades de la vida. (Juan de Dios Uriarte Universidad del País Vasco Revista de Psicodidáctica Año 2006)
  
       Desde hace tiempo la sociedad conoce que las emociones y las relaciones sociales influyen en los procesos de enseñanza-aprendizaje y encarga a la escuela que, además de los objetivos cognoscitivos e instrumentales, también los aspectos del desarrollo socio afectivo se conviertan en objetivos educativos explícitos. Así se especifica en el informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación del siglo XXI, cuando propone organizar la educación en torno a los “cuatro aprendizajes fundamentales”, que son los “pilares del conocimiento” para cada persona en el transcurso de la vida:
  1. aprender a conocer,
  2. aprender a hacer,
  3. aprender a vivir juntos,
  4. aprender a ser.

       Las familias y los medios de comunicación cada vez más reclaman a la escuela que enseñe a los alumnos a relacionarse y que transmitan valores pro sociales que sirvan de prevención para conductas de riesgo psicosocial como el maltrato, las adicciones o la discriminación. Por lo tanto, una escuela en consonancia con las demandas y necesidades sociales debe asumir que los aprendizajes escolares tienen varias dimensiones, y que serán realmente significativos si se orientan más a la enseñanza del pensamiento que a la transmisión de contenidos y si todos ellos contribuyen al desarrollo integral de los alumnos.
       La escuela actual reconoce la normal diversidad de la realidad social, de los alumnos, de los profesores, de los programas y de los métodos, y pretende la integración de todos los alumnos como prerrequisito para la integración en una sociedad compleja, favoreciendo el desarrollo individual y la originalidad personal.
       La escuela comprensiva, integradora e inclusiva actual reconoce el valor educativo de la diversidad y se propone dar las mismas oportunidades de desarrollo y aprendizaje a todos los alumnos.
       Pero es necesario también reconocer que la escuela está en tela de juicio ante los altos índices de fracaso, de conflictividad y de riesgo de exclusión educativa. La escuela falla cuando no da respuestas adecuadas a las necesidades educativas de todos los alumnos y no compensa las limitaciones de origen familiar o social que afecta a alumnos procedentes de familias problemáticas y de medios desfavorecidos socioculturalmente (Uriarte, 2005), cuando no les prepara debidamente para afrontar correctamente las tareas evolutivas de las etapas posteriores a la escolaridad: formación profesional, inserción laboral, participación social, convivencia, etc.

       Hay factores relativos al propio contexto escolar que explican una parte de los problemas de rendimiento, de indisciplina o desmotivación. Aspectos relacionados con deficiencias en la planificación y adaptación de las enseñanzas a las características individuales de los alumnos, dificultades de comunicación alumno-profesor, mala integración con los compañeros, actitudes y atribuciones negativas del profesorado son factores que se manifiestan con mayor intensidad precisamente en los alumnos con dificultades.

       Si consideramos que la tolerancia a la frustración es menor en los alumnos que en las personas más adultas, es fácil concluir que cuando los rendimientos son insuficientes, la valoración de sí mismo o la integración con los demás tampoco son satisfactorias, surgen sentimientos depresivos y la tendencia a responder a la frustración con conductas disruptivas en clase, agresividad, aislamiento social o absentismo escolar.

       En la escuela se evidencian y se comparan los distintos niveles de desarrollo de los alumnos en varias áreas: maduración socio emocional, habilidades sociales, intelectuales, lingüísticas, psicomotrices. A pesar de las diferencias individuales constatadas, la escuela exige a los alumnos una cierta despersonalización, ser uno más y no llamar la atención, que contrasta con los intentos de estos por buscar la identidad y el reconocimiento de los demás. Los alumnos no se conforman con pasar desapercibidos y tratan de captar la atención, bien esforzándose por hacer las cosas adecuadamente y gustar a los profesores, bien mediante comportamientos que fuerzan al educador a intervenir, aunque sea para sancionarles o reprocharles ante los demás.
       La adaptación a la escuela y la integración con los compañeros es un factor de bienestar psicológico. Sin embargo, hay alumnos que se convierten en víctimas de las agresiones físicas y/o psicológicas de sus compañeros (Olweus, 1993). Las víctimas, los agresores y los observadores participan de una serie de conductas y valores contrarios a las actitudes y valores pro sociales que se debieran potenciar desde la escuela. La mayor sensibilidad social actual hacia el acoso escolar ha supuesto que se conozcan en el último año un 500% más de casos. Se ha observado que estos episodios son cada vez más graves, más reincidentes y con edades más tempranas.
       Hoy en día, las relaciones entre alumnos y profesores son más asequibles e informales que en otras épocas y, a pesar de ello, la convivencia en las aulas es más conflictiva. Además del bullying, otros tipos de violencia se extienden por los colegios: conductas agresivas hacia los profesores, contra los bienes y contra la institución en su conjunto: insultos, desprecios, daños materiales, alteraciones de la normas de funcionamiento, etc.

        El bullying es una intimidación y maltrato entre escolares, de forma repetida y mantenida, casi siempre lejos de los ojos de los adultos, con la intención de humillar y de someter abusivamente a una victima indefensa, por parte de uno o varios agresores a través de agresiones Físicas (golpes, empujones, jalones), Psicológicas (lo obliguen a hacer cosas, apodos, ridiculicen, hablen mal de el, amenacen), Verbales (insultos),
Sexuales (acoso sexual, abuso sexual) o Sociales (exclusión, rechazo, ignorar, impedir participar en alguna actividad, hacer menos), con resultados de victimización psicológica y rechazo grupal. (De Wikipedia, la enciclopedia libre)

       El bullying ha tenido una creciente notoriedad publica en los últimos tiempos, sobre todo debido a su exposición mediática, lo que ha incidido fuertemente en la percepción publica del incremente tanto en su frecuencia como también en el nivel de violencia asociado a el.

       Hay quien mantiene que el ser humano es violento por naturaleza. Y hay quien dice que la violencia es un mecanismo aprendido – y por lo tanto enseñado, consciente o inconscientemente—para ejercer el poder o la defensa. Lo que llamamos violencia se manifiesta de diversas maneras: física, verbal, psicológica, y hasta simbólica.

Planteamiento del Problema

       En México se han reportado estudios sobre bullying en diferentes niveles educativos, recurriendo a diferentes enfoques y en distintos actores educativos. Estudios sobre la experiencia estudiantil de maltrato entre iguales en nueve preparatorias del Estado de México (Velazquez, 2005)
       Un estudio de la Secretaría de Educación capitalina revela que de 3 mil 550 alumnos de 29 escuelas 92% ha sido víctima de esta práctica. Se estima que al menos 10 por ciento de los alumnos de primaria y secundaria en México son víctimas de acoso escolar o bullying. Sólo uno de cada 10 recibe atención psicológica especializada, reconocieron expertos, y advirtieron que “es la punta del iceberg. Muy pocos encuentran ayuda en un entorno escolar que aún impone el silencio y la impunidad ante casos graves de vejaciones y humillaciones”. Destacaron que la violencia escolar entre estudiantes incluye desde la intimidación verbal y psicológica, con el uso de motes, amenazas e insultos, hasta las agresiones físicas y el aislamiento social. Los mecanismos pueden ir desde la confrontación directa de la víctima hasta el envío de mensajes electrónicos o la difusión en las redes sociales de Internet de imágenes degradantes: el llamado ciberbullying. Maestros, terapeutas y Psiquiatras señalaron que, sin una atención integral de quienes participan en el acoso escolar como víctimas o agresores, “sólo se facilita el camino para que quienes agreden, sin ninguna consecuencia, fomenten su percepción de impunidad y con ello aumente el riesgo de que puedan caer en actividades delictivas”, pues este fenómeno “no se limita al patio escolar: es una práctica que se prolonga por años y puede llegar, incluso, hasta el aula universitaria”.
       Un estudio del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) sobre disciplina, violencia y consumo de sustancias nocivas en escuelas de educación básica del país revela que 8.8 por ciento de los estudiantes de primaria, y 5.6 por ciento en secundaria, incurrieron en actos de violencia en la escuela. Se estima que dos de cada 10 menores que asisten a la primaria han participado en peleas, donde han golpeado a uno de sus pares, y 10.9 por ciento reconocieron que han robado o amenazado a un compañero. En secundaria, 6.8 por ciento de los jóvenes se integran en grupos de estudiantes que han intimidado a otro alumno de su escuela. En cuanto a quienes han sido víctimas de violencia, en primaria 24.2 por ciento afirmaron que sus compañeros se burlan de él constantemente; 17 por ciento dijeron que han sido lastimados físicamente por otro estudiante o grupo de compañeros, mientras 2.5 por ciento tienen miedo de ir a la escuela. En secundaria, 13.6 señalaron que reciben burlas constantes; 14.1 por ciento fueron lastimados por otro menor, y 13.1 por ciento han sido hostigados.
      José Luis Vázquez Ramírez, experto en siquiatría infantil del Instituto Mexicano del Seguro Social, afirmó que en casos extremos el acoso escolar puede llevar al suicidio. En nuestro país, explicó, desde hace una década se investiga este fenómeno, que se caracteriza por una práctica sistemática de violencia física o psicológica entre pares que “incluso puede generar lesiones graves, abuso sexual y un deterioro de la salud mental que lleva a la víctima a sufrir depresión, baja autoestima y una mala calidad de vida”. A pesar del incremento de casos en los que, aseguró, “se llega a forzar a la víctima de bullying a sostener relaciones sexuales de riesgo o a realizar actos contra su voluntad, que pueden poner en peligro su integridad física” y hasta dar “muerte social” a través de una exhibición pública de actos humillantes y vejatorios en las redes sociales mediante videos, son muy pocos los menores que reciben una atención integral, la cual sin duda debe incluir al victimario, “pues es quien presenta un trastorno de personalidad que lo puede llevar a conductas delictivas”. Destacó que en el acoso escolar se identifica “claramente a un líder, una víctima y a un grupo espectador que no interviene de manera directa, pero es testigo de los abusos. En el caso del agresor se sabe que son menores con trastornos de personalidad y conducta antisocial. Tienen una enorme capacidad de manipulación y llegan a exhibir matices sádicos en su conducta al disfrutar del abuso de su víctima, que por lo general tiene baja autoestima y una personalidad de rasgos masoquistas”.
       María Isabel Aguilera, experta en victimología y conflictos escolares de la Universidad del País Vasco, alertó que es preocupante la elevada tasa de impunidad en los casos de bullying, así como la ausencia de una política pública que garantice una atención y prevención integral del fenómeno que incluya a padres de familia, docentes y alumnos. Al respecto, Mónica González Contró, especialista en justicia para adolescentes del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, señaló más allá de buscar sancionar a quienes acosan en la escuela, se deben alcanzar mecanismos de prevención, pues advirtió que “no podemos caer en una criminalización del agresor, sin conocer cuáles son los factores que influyeron”. Las causas de la perpetración del Bullying son muy complejas. Diversos autores apuntan con mayor o menor grado a variables como: autoestima baja, problemas familiares, violencia social, organización escolar excesivamente rígida. (Periódico La Jornada Lunes 10 de mayo de 2010, p. 2)

Justificación.

       No se trata aquí de profundizar en la enorme problemática que afecta al sistema escolar, la cual a menudo refleja una problemática más amplia y compleja de tipo social. Sin embargo, se puede reconocer que los cambios frecuentes de la legislación educativa y de los contenidos curriculares, la introducción de las nuevas tecnologías, los cambios de valores, la atención a la diversidad y el escaso reconocimiento profesional del maestro, son factores que configuran una situación que afecta al equilibrio emocional del docente y, en conjunto, a la dinámica escolar. Se plasma así la paradoja de una sociedad que cada vez responsabiliza más a la escuela de la educación, pero al mismo tiempo le quita autoridad y no le proporciona suficientes medios para hacerlo bien.

       La perspectiva general y multifactorial de los problemas no puede servir de excusa para la pasividad de los centros. Todavía hay margen para mejorar desde dentro del sistema escolar. La escuela también tiene alguna responsabilidad en la conflictividad escolar, cuando crea un ambiente que no favorece la comunicación sincera entre profesor alumno, cuando no contempla las peculiaridades de cada uno de ellos y favorece la integración, cuando exige el aprendizaje de contenidos que no están en consonancia con sus necesidades (Miranda, A. et al. 2005).

       La escuela debe transmitir valores y enseñar a los alumnos a resolver sus conflictos sin recurrir a la violencia pero no solo a las víctimas de los malos tratos y abusos sino a todos los alumnos. Es una manera de contribuir a que los agredidos actuales no sean agresores el día de mañana.
       Dos puntos que aparecen con reiteración en la bibliografía sobre las escuelas eficaces (Fiske, 1991) son igualmente aplicables a la construcción de resiliencia en los alumnos: afecto y personalización. Más que por ningún otro medio, la escuela construye resiliencia en los alumnos a través de crear un ambiente de relaciones personales afectivas. Los adultos que trabajan en las escuelas deben buscar las fortalezas de cada alumno con la misma minuciosidad que suelen emplear para detectar sus problemas, y hacérselas ver. Esto no implica pasar por alto las conductas inapropiadas o riesgosas. Sólo significa equilibrar las cosas para que el alumno reciba al menos tanta retroalimentación sobre sus puntos fuertes.  Los alumnos internalizan esa convicción a través de las interacciones que tienen con otros. El principal elemento constructor de resiliencia para cada alumno es una relación de confianza, aunque sea con un solo adulto, dentro o fuera de la familia, que le transmita: "tú me importas" (Werner, citado en Gelham, 1991).
Objetivos
A) Sensibilizar a la comunidad educativa sobre el Bullying, a través de actividades académicas, deportivas y culturales.
B) Promover la interacción de la comunidad escolar para fomentar la educación para la paz
C)  Generar vínculos con organizaciones e instituciones que nos permitan intercambiar información, actividades y proyectos relacionados con la atención y prevención del Bullying, así como la promoción de actividades educativas, culturales y deportivas en beneficio de la comunidad escolar.
       A continuación se resumen las maneras en que las escuelas pueden poner, y han puesto, en práctica la resiliencia.
1. Enriquecer los vínculos. Existen varios medios de incrementar los vínculos con la escuela. Uno de ellos es priorizar la participación de la familia en la actividad escolar convocando a los padres, otorgándoles roles significativos en la escuela, ofreciéndoles una variedad de formas de participación y hablando con ellos periódicamente para transmitirles alguna buena noticia sobre sus hijos. Los alumnos también necesitan una variedad de actividades. Es fundamental que se les ofrezca arte, música, teatro, todo tipo de deportes, tareas de servicio comunitario y clubes de diversas clases. Esto implica fortalecer las conexiones entre los individuos y cualquier persona o actividad prosocial, y se basa en pruebas indicativas de que los alumnos con fuertes vínculos positivos incurren mucho menos en conductas de riesgo que los que carecen de ellos.
2. Fijar límites claros y firmes. Ello consiste en elaborar e implementar políticas y procedimientos escolares coherentes y responde a la importancia de explicitar las expectativas de conducta existentes. Estas expectativas deben incluir la de encarar las conductas de riesgo para los alumnos y tendrán que ser expresadas por escrito y transmitidas con claridad, indicando los objetivos que se espera cumplir. Normas de conducta y procedimientos para hacerlas cumplir (incluyendo las consecuencias de incumplirlas). Los límites deben basarse en una actitud afectuosa, antes que punitiva
3. Enseñar habilidades para la vida. Éstas incluyen: cooperación; resolución de conflictos; estrategias de resistencia y asertividad; destrezas comunicacionales; habilidad para resolver problemas y adoptar decisiones, y un manejo sano del estrés. Estas estrategias, cuando se las enseña y refuerza en forma adecuada, ayudan a los alumnos a sortear los peligros de la adolescencia, sobre todo el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas (Botvin y Botvin, 1992). También son importantes para crear un medio que procure el aprendizaje de los alumnos y para ayudar a los adultos a participar de interacciones eficaces dentro de la escuela.
4. Brindar afecto y apoyo. Debe expresarse en conductas concretas, como tomar en cuenta a todos los alumnos, saber sus nombres, estimular a los reticentes, investigar e intervenir cuando alguno de ellos enfrenta circunstancias difíciles. Esto requiere conceder tiempo en clase para la construcción de relaciones. También implica construir un modelo de intervención eficaz para los alumnos que están teniendo problemas, así como detectar y aprovechar sus fortalezas.
5. Establecer y transmitir expectativas elevadas. Las estrategias de enseñanza que transmiten expectativas elevadas promueven la colaboración, antes que la competitividad, y se centran en la motivación intrínseca del alumno basada en sus propios intereses; también asignan la responsabilidad de aprender a los alumnos, haciéndolos participar y tomar decisiones respecto de su propio aprendizaje. Es importante que las expectativas sean a la vez elevadas y realistas a efectos de que obren como motivadores eficaces.
6. Brindar oportunidades de participación significativa. La base fundamental de este paso radica en contemplar a los alumnos como recursos, y no como objetos o problemas pasivos. Los programas entre pares (incluyendo el de servicio comunitario), las numerosas actividades y la aplicación de estrategias de enseñanza participativas, son medios de brindar a los alumnos oportunidades de participación significativa. Algunas escuelas han dejado proyectos enteros a cargo de los alumnos, como revistas para la escuela y la comunidad, centros ambientales y programas de mediación escolar. Otras instituyeron capacitación en liderazgo para todos los alumnos, incluyendo líderes tradicionales y no tradicionales. Es importante contar con el respaldo de los padres, la comunidad y otras organizaciones.
Aplicados en combinación, estos seis pasos han dado como resultado en los alumnos una concepción más positiva de sí mismos, un mayor apego a la escuela, un mayor compromiso con las reglas, así como significativos descensos en actividades violentas, (Hawkins, 1992).
       Las competencias que se pretende vincular con comportamientos capaces de prevenir y atender el bullying son:
 1. Competencias referidas a la construcción de sentido y proyectos de vida personal  y colectivo: En la medida que los estudiantes aprenden a darle sentido a su existencia, elaborando proyectos de  vida personales y colectivos, que respondan a sus intereses cambiantes según sus diferentes edades de desarrollo, estarán más capacitados para enfrentar situaciones violentas y agresivas como el bullying.
 2. Competencias relacionadas con la autorregulación social y emocional :La autorregulación social y el autocontrol emocional influyen en aspectos como la empatía, el control de impulsos, la resolución de problemas, el control de la ira, el reconocimiento de similitudes y de diferencias entre las personas, los procesos de comunicación y relaciones interpersonales, los pensamientos funcionales/disfuncionales, o procesos de confrontación de situaciones estresantes, todos los cuales se relacionan estrechamente con el fenómeno de bullying.
3. Competencias referidas a la alteridad y a la ética de la responsabilidad: Se podría afirmar que el fenómeno del bullying en las escuelas y por sobre todo en el salón de clases es un indicador claro e irrefutable de una carencia del desarrollo moral autonómico y heterónimo por parte de los alumnos y de una falta de responsabilidad ética con el otro/otra.
4. Competencias vinculadas con el respeto, la aceptación y la promoción de la diversidad social y cultural: Es de suponer con mucha convicción que existe una relación estrecha entre el bullying y la intolerancia, la discriminación y la incapacidad de reconocer la diversidad social y cultural. Por consiguiente, se hace necesario que el docente se dedique con mucha insistencia y perseverancia a desarrollar entre los y las estudiantes, la  tolerancia,  la no discriminación,  la solidaridad,  la responsabilidad, el reforzamiento de la identidad propia en el reconocimiento y el respeto de otras identidades, la igualdad de todos los seres humanos, el respeto a la multiplicidad de manifestaciones religiosas y espirituales, de orientaciones sexuales, de género, de capacidades, etc. En contraposición a esto, el bullying es por excelencia un comportamiento claramente excluyente.
5. Competencias relacionadas con el capital social y emocional: Estas competencias intentan que los estudiantes, desde edades tempranas, aprendan a desarrollar redes sociales como son los lazos de parentesco, las redes comunitarias informales, las organizaciones sociales, los grupos infantiles y  juveniles, etc. El mantenimiento de estos vínculos de confianza permite obtener beneficios en forma de flujos de solidaridad y capacidad de defensa de intereses y derechos. Los estudiantes aprenden a crear grupos afectivos de amigos cercanos que comparten  los mismos gustos, estilos de vida y valores.  Se trata, en definitiva, de desarrollar en los estudiantes conocimientos, actitudes y  valores como la confianza interpersonal, la asociatividad, fundadas en enlaces de afinidad y compañerismo y en sentimientos de respeto mutuo  y  solidaridad, de reciprocidad  y cooperación. El factor central de las competencias de cooperación radica en la capacidad de ponerse en el lugar del otro y ver el mundo a través de los ojos del otro. La habilidad de cooperar con otros mediante la confianza es algo que se aprende o se enriquece. Llegar a ser una persona confiable requiere habituarse a las normas morales de la propia comunidad.
Por todo lo antes mencionado, resulta fundamental para nuestra institución abordar este fenómeno social, cultural, político, familiar y educativo a través de la realización de actividades que nos permitan generar información, reflexión y análisis del tema, no solo prevenir sino también brindar a nuestros alumnos alternativas educativas, culturales, artísticas, deportivas que les permitan generar elementos positivos para ellos y los demás como autoestima positiva, relaciones constructivas, valores primordiales como el respeto, la comunicación asertiva  y la convivencia en armonía.









Actividades.
1.    Promoción e Inscripciones a cada una de las Actividades a desarrollar. Se contara con el apoyo de cada uno de los  profesores para coordinar cada actividad.
2.    Ensayos de cada una de las actividades (Baile, Teatro, Canto, Ajedrez).
3.    Jornadas informativas en el salón de clases sobre  el Bullying.
4.    Difusión del tema, características, consecuencias y sobre todo estrategias y alternativas de atención y prevención del Bulling, a través de Trípticos y Carteles.
5.    Cine Debate
6.    Torneo de Ajedrez: “Pon en Jaque a la Violencia
7.    Representación de Baile: Hip-Hop, Merengue, Salsa.
8.    Representación de la Obra de Teatro: “Dile No al Bulling”
9.    Representación de Canto: Grupo musical “The Last Spirit”
10. Intercambio de mensajes positivos entre los alumnos a través de cartas.
11. Elaboración y entrega de Bolsas de Dulces a la Comunidad por parte de los Alumnos y Profesores de la Preparatoria
12.  2º. Torneo de Ajedrez “Pon en Jaque a la Violencia
13. Ensayos y presentación de cada una de las actividades (Baile, Teatro, Canto, Ajedrez).
14. Futbol
15. Fomentar el reconocimiento al aprovechamiento académico grupal e individual.
16. Fomentar el reconocimiento al trabajo docente.
17.  Promover teléfono de contacto, al cual pueden recurrir estudiantes, padres, profesores y administrativos para atender temas relacionados con el Bullying.
18. Elaboración de un Violentometro con la finalidad de poder identificar los diferentes niveles de violencia, así como las alternativas para prevenir.
19. Traducción de canciones (ingles-español) relacionadas con la Paz.
20. Expresión artística, que los estudiantes  expresen lo que piensan y sienten sobre el Bullying y la Paz a través de pinturas, collages, fotografías, poemas, música, cuentos, etc.
21. Graffiti
22. Expresión por la Paz
23. Elaboración y entrega de Pulseras “Di No a la Violencia, Educación para la Paz

























Bibliografía
http://es.wikipedia.org/wiki/Acoso_escolar"

Construir la Resiliencia en la Escuela
Building resilience in school (Juan de Dios Uriarte Universidad del País Vasco Revista de Psicodidáctica Año 2006). Volumen 11. Nº 1. Págs. 7-24
Miranda, A., Jarque, S. y Tárraga, R. (2005). Escuela. En L. Ezpeleta (ed.), Factores de riesgo en psicopatología del desarrollo (pp. 203-223). Barcelona: Masson.
Juan de Dios Uriarte Universidad del País Vasco Revista de Psicodidáctica Año 2006
Periódico La Jornada Lunes 10 de mayo de 2010, p. 2

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